El Comité de Patrimonio Mundial de la Unesco decidió este lunes inscribir en la lista de bienes culturales al conjunto formado por el Teatro Amazonas (1896), en Manaos, y el Theatro da Paz (1878), en Belém. La resolución fue adoptada durante la asamblea anual de la organización celebrada en Busán (Corea del Sur).
Un reconocimiento sin precedentes para la Amazonía brasileña
La delegación brasileña resaltó durante la sesión, retransmitida en directo, que se trata de la primera vez que «un bien cultural ubicado en la Amazonía de Brasil» pasa a formar parte de la lista de Patrimonio Mundial. Para las autoridades brasileñas, la inscripción no solo protege dos teatros singulares, sino que también reconoce que la región amazónica, además de su condición de patrimonio natural, es un espacio productor de cultura e identidad.
«Se trata, por tanto, de un sitio patrimonial que muestra al mundo la riqueza de la diversidad cultural de la Amazonía brasileña».
La frase pertenece a Deyvesson Israel Alves Gusmão, presidente del Instituto del Patrimonio Histórico y Artístico Nacional de Brasil, que calificó el paso como un «logro histórico» que reafirma la dimensión cultural de la Amazonía.
Memoria, arquitectura y economía en el corazón del trópico
Los dos teatros fueron erigidos a finales del siglo XIX en las principales urbes amazónicas, con financiamiento y materiales vinculados al auge del caucho. Ese contexto económico convirtió a la región en un foco de prosperidad momentánea que permitió reproducir modelos arquitectónicos y refinamientos culturales europeos en medio de la selva.
- El Teatro Amazonas, inaugurado en 1896, está en Manaos.
- El Theatro da Paz, construido en 1878, se encuentra en Belém.
- Ambos espacios acogen ópera, teatro y otras manifestaciones como danza carimbó, jazz y proyecciones de cine.
La construcción de estas salas supuso una compleja operación logística en una región aislada: la mayoría de los materiales tuvo que llegar por barco tras cruzar el Atlántico y remontar el río Amazonas, circunstancia que ha alimentado incluso la imaginación cinematográfica. La célebre película alemana Fitzcarraldo (1982) cita ese anhelo de erigir un teatro de ópera en la selva como núcleo narrativo.
| Teatro | Año | Ciudad |
|---|---|---|
| Teatro Amazonas | 1896 | Manaos |
| Theatro da Paz | 1878 | Belém |
Implicaciones culturales y patrimoniales
La inclusión en la lista de la Unesco tiene efectos múltiples: garantiza mayor visibilidad internacional, refuerza la protección institucional y puede impulsar iniciativas de conservación y saneamiento que atiendan tanto al valor arquitectónico como a las prácticas culturales locales. Asimismo, plantea preguntas sobre la relación entre el reconocimiento patrimonial y las políticas públicas en torno a la Amazonía, donde convergen intereses ambientales, económicos y culturales.
Según lo expuesto por la delegación brasileña, la inscripción valida la noción de que la Amazonía no debe entenderse únicamente como un ámbito natural, sino también como un territorio dotado de memorias, expresiones artísticas y tradiciones vivas. Los teatros, además de representar un patrimonio material, funcionan como escenarios contemporáneos de una diversidad de manifestaciones artísticas que van más allá de la ópera clásica.
La decisión del órgano de la Unesco se produce en un momento en el que el debate público sobre la Amazonía combina la urgencia de la conservación ambiental con la recuperación y puesta en valor de su legado cultural. El reconocimiento como Patrimonio Mundial abre la puerta a una lectura más compleja y plural del papel que desempeñan ciudades como Manaos y Belém en la historia cultural de Brasil y de la propia región amazónica.
Con la inscripción, esos teatros pasan a formar parte de una lista que pretende proteger bienes de importancia universal excepcional, incorporando al patrimonio mundial la huella tangible e intangible que dejó una etapa de prosperidad económica y de intercambio cultural en pleno corazón del trópico.