Un eje vital para Cantabria en obras desde 2018
La A-67 que une Santander con Torrelavega se ha convertido en uno de los principales quebraderos de cabeza para los conductores y para las administraciones responsables. El tramo soporta la circulación de más de 55.000 vehículos diarios, pero las intervenciones para su modernización acumulan años de problemas: retrasos, modificaciones de proyecto y paralizaciones que dificultan la movilidad cotidiana.
El origen de las dificultades se remonta al inicio de los trabajos en 2018, con la construcción del nudo de Torrelavega. Aquella actuación arrastró aumentos de presupuesto y demoró la apertura hasta prácticamente tres años y medio más tarde de lo previsto. Desde entonces, se han encadenado episodios conflictivos: el enlace con Polanco registró atascos persistentes durante meses y, más recientemente, la UTE adjudicataria de la ampliación del tercer carril ha detenido los trabajos por problemas de índole económica.
«Probablemente es el tramo de autovía más utilizado por los cántabros en el día a día.»
Consecuencias para el tráfico y los usuarios
El impacto se traduce en congestiones frecuentes, incrementos en los tiempos de viaje y molestias para usuarios y transportistas. Las obras y sus sucesivas replanificaciones han obligado a los conductores a adaptarse a cambios de rasante, desvíos y tramos con reducción de capacidad que elevan el riesgo de atascos en las horas punta.
- Tráfico medio diario: más de 55.000 vehículos.
- Inicio de las obras clave: 2018 (nudo de Torrelavega).
- Demora acumulada en la inauguración del nudo: 3,5 años.
- Parada reciente: UTE que ejecuta el tercer carril ha paralizado trabajos por motivos económicos.
Actores implicados y estado actual
En la cobertura de este dossier han aparecido distintos nombres vinculados a la gestión de infraestructuras y a la política local y regional, entre ellos Iñigo de la Serna, Óscar Puente y Pedro Casares, que han intervenido públicamente en diferentes momentos del proceso. Sin embargo, el problema técnico y contractual que ahora afecta a la obra del tercer carril —según las fuentes consultadas— responde a desacuerdos en la ejecución y a la reclamación de recursos por parte de la UTE adjudicataria.
La paralización plantea dudas sobre los plazos de finalización y sobre la posibilidad de que se requieran nuevos modificados de proyecto o ampliaciones presupuestarias. Cualquier demora adicional repercutirá directamente en la movilidad entre Santander y el resto de la región, especialmente en horas punta y en periodos de mayor circulación.
| Elemento | Dato |
|---|---|
| Tráfico diario estimado | 55.000+ vehículos |
| Año inicio de obras clave | 2018 |
| Retraso en inauguración nudo | 3,5 años |
| Situación actual | Parada de trabajos del tercer carril por la UTE |
Expectativas y demandas de los usuarios
Los conductores reclaman mayor coordinación entre administraciones, respuestas claras sobre plazos y medidas para minimizar los efectos de las obras. El carácter estratégico de la A-67 como eje que conecta Santander con la Meseta y con otras áreas de Cantabria hace que las soluciones urgentes sean una prioridad para evitar pérdidas de tiempo y costes adicionales para empresas y particulares.
En los próximos días, se espera que las partes implicadas —administración contratante, adjudicataria y responsables técnicos— mantengan reuniones para intentar desbloquear la situación. La resolución del conflicto económico que presenta la UTE será determinante para reanudar los trabajos y garantizar la finalización de las mejoras previstas.
Mientras tanto, la A-67 seguirá siendo un punto neurálgico con restricciones intermitentes que condicionan la movilidad habitual de miles de usuarios que viajan a diario entre Santander y Torrelavega.