Las organizaciones agrarias Apag Extremadura Asaja y la Comunidad de Labradores han reclamado al conjunto de administraciones la puesta en marcha de un plan de arranque definitivo del viñedo, con un presupuesto específico e independiente, para afrontar lo que califican como la «crisis estructural» que atraviesa el sector vitivinícola en Extremadura.
Medida propuesta y objetivos
En la reunión de la sectorial del viñedo celebrada en Almendralejo, las organizaciones defendieron que este plan debería incentivar el abandono ordenado de superficies mediante compensaciones económicas, de modo que algunos viticultores puedan jubilarse con condiciones dignas o reducir la extensión de sus explotaciones sin asumir un riesgo excesivo.
Según los convocantes, la iniciativa funcionaría como una herramienta para reducir producción futura a cambio de una compensación inmediata y evitaría la perpetuación de estructuras no rentables en un mercado que sufre presión por excedentes y bajos precios.
Previsión de cosecha y calidad
En cuanto a la campaña en curso, las primeras estimaciones apuntan a una producción en Extremadura próxima a la registrada en 2025: 2,6 millones de hectolitros de vino. El incremento apreciado en determinadas variedades se estaría compensando por el abandono de otras, lo que modera la subida en el volumen total.
El estado fitosanitario de las viñas se califica de «muy positivo» y, en consecuencia, las bodegas y productores prevén una calidad excelente de los caldos. No obstante, las organizaciones subrayan que la cifra final dependerá de las condiciones meteorológicas de las próximas semanas.
Rentabilidad y cumplimiento de la ley de la cadena alimentaria
Independientemente del volumen previsto, la prioridad para Apag Extremadura Asaja y la Comunidad de Labradores es la rentabilidad de las explotaciones. Ambas entidades exigen que el precio de la uva cubra los costes de producción para garantizar la viabilidad económica de las explotaciones, en línea con las obligaciones de la ley de la cadena alimentaria.
En este sentido, reclamaron medidas comparables a las adoptadas en otros países productores para gestionar excedentes y reestructurar viñedos. Como ejemplo, en Francia se aprobaron ayudas para el arranque definitivo estructuradas en fases: un primer tramo de 120 millones de euros a finales de 2024 y una posterior ampliación de 130 millones.
«Medida imprescindible» para afrontar la «crisis estructural», manifestaron las organizaciones.
Consecuencias y propuestas prácticas
Las organizaciones plantean que un plan de arranque bien diseñado podría lograr varios objetivos concretos:
- Reducir la presión sobre los precios al disminuir la oferta a medio plazo.
- Facilitar la jubilación ordenada de agricultores con compensaciones económicas.
- Permitir una reorientación de explotaciones hacia producciones más rentables o sostenibles.
Además, las entidades advierten de que sin medidas de este tipo la estructura de costes seguirá erosionando la rentabilidad, independientemente de que la vendimia presente una buena calidad en términos vitícolas.
| Concepto | Dato |
|---|---|
| Estimación producción 2026 (Extremadura) | 2,6 millones de hectolitros |
| Ayudas Francia (fase inicial) | 120 millones € |
| Ampliación posterior en Francia | 130 millones € |
Las peticiones trasladadas en Almendralejo buscan, por tanto, tanto una intervención económica dirigida como un marco regulatorio que obligue al cumplimiento de precios que cubran costes. La adopción de un plan con fondos específicos se plantea como condición necesaria para una reordenación del viñedo que permita estabilidad social y económica en el sector.
El debate ahora se traslada a las administraciones competentes, que deberán valorar si integran en su respuesta instrumentos de apoyo económico similares a los ensayados en otros países productores o si optan por otras medidas de gestión de la oferta y apoyo a la renta de los viticultores.